Esta ciudad está plagada de museos, algunos de ellos conocidos por todos, pero también algunos otros que suelen escapar de la mirada curiosa de los turistas. Este es el caso de The Wallace Collection. En una mansión privada del siglo XVIII, cuyas estancias son dignas de Maria Antonieta, se encuentran maravillosas piezas de arte, cuadro de las mejores escuelas europeas, armaduras delicadamente decoradas o instrumentos de uso diario del Imperio Persa.

Pero si hay algo que me ha fascinado de la gran obra que ahí se expone es la estancia dedicada a los pintores italianos del siglo XVIII, son cuadros de Venecia. Estas pinturas logran dar a la estancia una luz meditarreana que ninguna otra posée, será el azul de sus cielos o las delicadas sedas que recubren las paredes, pero esta sala te transporta a la Piazza di San Marco estando a pocos metros del Big Ben.

This city is riddled in museums. Some of them are known by everyone, but some others usually escape the curiosity of tourists. This is the case of The Wallace Collection. In a private XVIII century mansion whose parlours are worthy of Marie Antoinette, you will find wonderful art pieces. From paintings belonging to the best European schools, delicate decor armors and everyday instruments from the Persian Empire.

But if there is something that has fascinated me from all the art work exhibited, it is the room dedicated to the XVIII century italian paintors. There are venecian drawings and paintings which, manage to catch the mediterranean light not visible in any other room. Perhaps it is because the blue of the sky or the silk that covers the walls; but this parlour brings you to the Piazza di San Marco not so aesthetically far away from the Big Ben.